Asomarse a los Himalaya

En mi mente, yo vendría a Nepal a internarme varios días en las montañas boscosas del Annapurna. Ya me había visto regresando hecha una piltrafa feliz luego de un demandante trekking. Pero en la realidad, nomás vine a echarle un vistazo a los Himalaya que rodean Pokhara. Eso sí, igual acabé hecha una piltrafa feliz. Culpa de la tifoidea que me pesqué unos días antes de llegar, de los bichos griposos de los que bien a bien no me he podido deshacer en no sé cuántas semanas y de una caminata de casi cuatro horas para llegar a Sarangkot, un pueblito en el monte desde cuya cima la vista puede dejarte callado a lo largo de una hora. En una de esas, haber hecho tal esfuerzo no suena muy sabio, pero es que venir hasta acá y no extasiarse de aire fresco y boscoso, no extralimitar el cuerpo y ganarse una vista como esa, me carecía de sentido.

Es un hecho que me costó trabajo subir, que a eso de las dos horas y media de caminar se me puso un poquito insoportable el mal humor. Pero el día completamente despejado (había estado lloviendo), ir namasteando a los locales a lo largo del ascenso y ver cómo se iban asomando más y más esos impresionantes picos nevados del Annapurna II y el Machapucchare evitaron que me rindiera a la idea de parar al primer taxi que pasara. Cuando por fin llegué a la torre-terraza de observación que hay en la cima, después de unos últimos 20 minutos de empinados escalones, me temblaban los muslos, el ritmo de mis latidos estaba desbocado y sí, básicamente me sentía exhausta. Camino a tirarme al suelo, cuando ya nada se interponía entre esas hermosas cumbres y mis ojos, se me salieron unas lágrimas (creo que poco faltó para soltarme a llorar). En parte porque no tenía ni idea de cómo carajos iba a lograr caminar de regreso (al final tomamos un taxi a la mitad del descenso); en parte, por lo imponente del paisaje. Pero también por la certeza con la que me atravesó un pensamiento: el de volver a encontrarme con estas montañas, aunque sea dentro de unos años. Volver para probarme a conciencia en ellas, en todos los sentidos.

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Acerca de asiadonde

Un él y una ella que decidieron dejarlo todo (excepto a su contraparte) para dar un paseo por algunos países de Asia.
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