Horas de paz

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Tengan o no tengan relevancia alguna, las casualidades cabalísticas nos llevaron a pasar varias horas del sobado 11-11-11 en Swyambhunath (alias Monkey temple), deambulando alrededor de la estupa más conocida de Katmandú, que hasta patrimonio de la humanidad es según la Unesco (titipuchal de patrimonios que hay, ¿eh?). No sé decirles cómo es que logramos pasar tanto tiempo ahí, si en realidad puedes subir las escaleras, admirar la vista a la ciudad mientras recuperas el aliento (la empinadez de los escalones en el último tramo se lo roba prácticamente a cualquiera), darle un par de vueltas, hacer girar los cilindros de oración, disparar tu cámara hasta saciarte y continuar el día.

Será que nos perdimos de vista uno a otro durante un buen rato (de esas cosas absurdas que pasan en espacios relativamente pequeños); que nos sentamos a tomar un refresco con más calma que un abuelito chopeando una concha en su chocolate, entretenidos con los variopintos seres que transitan por ahí (locales, extranjeros, monjes tibetanos, monjes Theravada, changos, perros, palomas, águilas…); que platicamos con una señora uruguaya sobre el buen barrio que era Coyoacán (la mujer estaba preocupada porque allá donde vive su hijo fuera un barrio de perdición) o que se nos extraviaron la vista y los pensamientos en la mancha de edificios. Aunque sospecho que, por encima de todo, una parte de nosotros quiso embriagarse lo más posible de la paz que emana este lugar. Porque aun cuando ya hayas visto esos ojos de Buda en alguna otra de las pequeñas estupas que hay en el centro de la ciudad, ahí arriba se encuentra otro de esos lugares que te hacen comprender, más allá de toda lógica, el sentido de los peregrinajes y los sitios sagrados. Y con todo y que el mantra Om mani padme hum  (hail to the jewel in the lotus) resuene desde los puestitos de souvenirs turísticos, su poder hipnótico no pierde potencia. Siempre y cuando uno se abra a escucharlo con algo más que los oídos.

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Acerca de asiadonde

Un él y una ella que decidieron dejarlo todo (excepto a su contraparte) para dar un paseo por algunos países de Asia.
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