Jerusalén y sus cosas raras

Tengo que decir que Jerusalén sí es un poco diferente a lo que me imaginaba que sería. La culpa la tienen todas esas películas que pasan en Semana Santa en donde se ve que todo sucede prácticamente a la mitad del desierto.

Pues la nueva Jerusalén es una gran ciudad, con enormes edificios, una línea de tren ligero, tiendas de ropa formadas una detrás de otra, y cafecitos y restaurantes con mesas en la banqueta.

En el corazón de esta ciudad se encuentra la antigua ciudad de Jerusalén. Una ciudad amurallada con angostos corredores llenos de locales que venden baratijas y vecindades que hoy comparten musulmanes y judíos. Es justo aquí en donde se cree que pasaron los eventos más importantes en la historia de estas culturas. Según los católicos, judíos y cristianos, fue aquí en donde Adán fue creado, en donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo y en donde Jesús fue crucificado. Pero según el islam, fue aquí en donde su profeta Mahoma ascendió al cielo.

Es raro entrar a la Iglesia de la Sagrada Sepultura y encontrarse con japoneses, rusos, españoles y demás; todos besando una piedra que supone ser la lápida de José de Nazaret. O escucharlos rezando la misma oración pero en diferentes idiomas a la entrada de un nicho en donde dicen que sepultaron a Jesús.

Todo esto lo escribo en tono de “creen”, “dicen” y “suponen” porque al ser un lugar sagrado, no han permitido hacer excavaciones arqueológicas para poder comprobar la historia, y como los judíos han sido exiliados de esta tierra en algunas ocasiones, cuando regresaron ya les habían cambiado las construcciones y paisajes, y pues ya no saben en dónde pasaron realmente esos hechos.

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Como dato curioso: existe una condición médica, que afecta a entre 50 y 200 feligreses al año, llamada el Síndrome de Jerusalén. Se da porque hay gente que queda tan impactada de la carga energética e histórica del lugar, que termina creyéndose personaje bíblico o profeta que escuchó la palabra de Dios.

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Acerca de asiadonde

Un él y una ella que decidieron dejarlo todo (excepto a su contraparte) para dar un paseo por algunos países de Asia.
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Una respuesta a Jerusalén y sus cosas raras

  1. Lucho dijo:

    Lo bueno es que gracias a tu condición capilar, podrías ser apostol trinitario, dejarte una semana la barba larga y los bucles para ser rabino, barba media y cabello corto como musulmán y finalmente rasurado y tonsurado cual santo católico. Abrazo a los dos.

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